DONDE TIENES TU ATENCIÓN, TIENES TU CONCIENCIA

Reflexionemos sobre una temática que afecta a buena parte de la Sociedad: los accidentes. No pretendemos definirlo ni estudiarlo en sí mismo, sino que buscaremos ir a la raíz, a la causa, que predominantemente origina un accidente. Lo denominado tan comúnmente como “factor humano”. Algo que puede afectarnos a cualquiera de nosotros en cualquier momento.
Hablando de este último, si bien existen muchos “ingredientes”, ejemplo fatiga, ingesta de sustancias, etc., haremos hincapié en la falta de concentración producida por la distracción.
Pongamos por ejemplo el uso del celular cuando se maneja. Un estudio realizado en España, que podríamos extrapolar a otras partes del mundo, nos indica esto:
Usar el celular mientras conduces, aumenta entre cuatro y nueve veces el riesgo de sufrir un accidente. No sólo es peligroso, puede ser letal. Según las estadísticas, más del 30% de los accidentes de tránsito se producen por ir conduciendo mandando mensajes, enviando fotos o contestando una llamada o tuiteando, es tan peligroso como conducir bajos los efectos del alcohol

(Fuente:  https://www.iniseg.es/blog/seguridad/30-de-accidentes-de-transito-son-por-el-uso-del-celular/)
Sin embargo, en forma similar (y a menor escala), podríamos ir caminando, atentos al celular, y tropezar, no ver a un vehículo que se dirige hacia nosotros, etc. Y a veces, no se necesita siquiera un celular, para que esto ocurra.
Pongamos otro ejemplo, más “hogareño”. Un ama de casa está cocinando, y se encuentra preocupada, quizás hasta enfadada, por alguna situación particular de su vida. En determinado momento, se da cuenta que ha cometido alguna equivocación en la receta, quizás olvidó algo, o se “le quemó” lo que está haciendo.
Y así tantos otros ejemplos más. Pasemos a estudiar, desde la perspectiva de la Cultura Gnóstica, este fenómeno.

LA DISTRACCIÓN O FASCINACIÓN

“Cuando camines, camina. Cuando comas, come”. Éste es un proverbio, atribuido a la sabiduría Zen, que, si bien su aparente simpleza, nos lleva a profundas reflexiones sobre la necesidad de estar pendientes, atentos, a lo que estamos haciendo. En última instancia, lo que en Gnosis se denomina como “vivir el Instante”, el “Recuerdo de Sí”, el “Despertar de la Conciencia”.
“Es necesario saber que la humanidad vive con la conciencia dormida. Las gentes trabajan soñando. Las gentes andan por las calles soñando. Las gentes viven y mueren soñando.” Samael Aun Weor; El Matrimonio Perfecto.
Podríamos pensar: “pero en este momento no me encuentro soñando ni dormido”, pero ¿acaso estamos atentos a lo que hacemos, con conciencia plena, cuando estamos absortos en un problema? O en un pensamiento, una emoción, una fantasía… ¿Verdad que no?
La misma Sociedad nos induce a buscar hacer más en menos tiempo, ser más productivos (sintiéndonos orgullosos de ello), como si debiéramos imitar la capacidad “multitarea” de las computadoras. Y así nos podemos encontrar haciendo algo y pensando ya en la siguiente tarea, nuevamente sin vivir el instante.
Si buscamos la etimología de la palabra Fascinación, encontraremos que viene del verbo latino fascinare, que significa “encantar, hechizar”. Y es ésta la causa de que la Sociedad, la Humanidad, pierda la Conciencia de lo que hace de instante en instante, o lo que llamamos el Sueño de la Conciencia. Sin embargo, estimado lector, aún no hemos llegado a la raíz.

auto-observación

Los estudios gnósticos tienen una rama muy importante que es la Psicología Gnóstica. No se trata de una psicología común, en la que una persona va y habla de sus problemas con un especialista. Se trata de que cada cual, con la instrucción y herramientas adecuadas, trascendentales, se estudie a sí mismo, se auto observe. La raíz de los “problemas” no se encuentra fuera, sino dentro nuestro. Por ello importa el autoconocimiento.

PERSONALIDAD, ESENCIA Y EGO

Dentro nuestro, en nuestra propia psicología, podemos observar áreas de Luz, y de Sombra. Donde se manifiesta lo puro, lo elevado, que denominamos Esencia, y lo opuesto: El Ego. Es lo denso, el conjunto de defectos psicológicos, vicios, traumas, manías, malos hábitos, etc. Y cada uno de estos defectos, o Yoes Psicológicos, proyectan en la mente diversos pensamientos. Pensamientos que comúnmente concebimos como propios (lo que en verdad somos tiene relación con la Esencia), pero que vienen de esas áreas de la psicología de la que debemos separarnos para poder estudiar, comprender y eliminar. Y que en realidad no son propias, son “agregados”.
Podríamos además citar rápidamente que lo aprendido durante la vida, la experiencia, de una sociedad, una educación, una familia es lo que denominamos la Personalidad. En base a esa “programación”, a ese conjunto de memorias, es que primero reaccionamos, y a continuación se manifiesta un defecto psicológico.
Sería entonces dicha reacción, pensamiento, fantasía, deseo, preocupación, etc., que nos sacaría del momento en que nos encontramos. Nos distraería y nos dormiría la Conciencia. Así por ejemplo el deseo de ser productivos, nos llevaría a atender una llamada mientras estamos conduciendo. Una llamada que “no puede esperar”, con los posibles resultados que mencionábamos al principio. No tendríamos la Conciencia, que es la capacidad de la Esencia de captar, capturar, darse cuenta de lo que se procesa exterior e interiormente, activa en forma plena. La atención estaría dirigida a algo que podría esperar, y seríamos inconscientes de situaciones de peligro para nosotros u otras personas.

¿QUE HACER PARA NO CAER EN EL SUEÑO DE LA CONCIENCIA?

El Maestro Samael Aun Weor, sabio, filósofo y precursor del Gnosticismo contemporáneo, nos entrega esta clave:
“Hay que despertar amigos y aprender a vivir alertas de momento en momento, de instante en instante”.
Es impostergable dividir siempre la atención en tres partes. Primero: sujeto; Segundo: Objeto; Tercero: Lugar.
Sujeto: No olvidarnos de sí mismos, auto vigilarnos en cada segundo, en cada momento. Esto implica el estado de alerta en relación con nuestros pensamientos, gestos, acciones, emociones, hábitos, palabras, etc., etc., etc.,
Objeto: minuciosa observación de todos aquellos objetos o representaciones que por medio de los sentidos llegan a la mente.
No identificarnos jamás con las cosas porque así es como cae uno en la fascinación y en el sueño de la conciencia.
Lugar: Observación diaria de nuestra casa, de nuestra recámara, como si fuera algo nuevo; preguntarnos diariamente a sí mismos: ¿Por qué he llegado yo aquí a este lugar? ¿a este mercado? ¿a esta oficina? ¿a este templo? Etc., etc., etc,”
Es decir, nos invita a que, en cualquier momento, dividamos nuestra Conciencia en estos tres aspectos. En forma resumida, solemos hacerlo respondiendo interiormente tres preguntas:
¿Quién Soy? (SUJETO)
¿Qué estoy haciendo? ¿Cuál es el objeto de mis pensamientos, acciones, etc? (OBJETO)
¿Dónde estoy? (LUGAR)
Esto se conoce como CLAVE DE SOL (SUJETO-OBJETO-LUGAR) y es una maravillosa práctica para traer nuestra atención y por ende nuestra Conciencia, al Instante en que nos encontramos, evitándonos entre otras cosas las distracciones y sus consecuencias. Recordarnos a nosotros mismos y Despertar la Conciencia. Y como toda herramienta, cuanto más la usemos, más fácil será hacerlo. Como dice el refrán popular: “la práctica hace al Maestro”.
Desde la Cultura Gnóstica, te invitamos a que te conozcas a ti mismo, con el empleo de ésta y otras herramientas que brindamos en nuestros cursos, como la meditación. Sólo mediante el autoconocimiento se alcanza la verdadera Felicidad, que proviene desde nuestro interior.